"En la antigua Grecia se marcaban lugares por donde se descendía a los inframundos. También nuestra existencia despierta es un país en el que, en lugares ocultos, se desciende al inframundo, lleno de loci discretos, donde desembocan los sueños. Cada día pasamos por ellos sin advertirlos, pero apenas nos llega el sueño volvemos rápidamente a tientas hacia ellos y nos perdemos en los pasillos oscuros. El laberinto de las casas de la ciudad durante la claridad de los días se asemeja a la consciencia: los pasajes durante el día desembocan sin que se note en las calles. Durante la noche, bajo la oscura masa de las casas, surge de entre ellas la oscuridad compacta asustándonos, y el transeúnte tardío aceleradamente se desliza entre ellas, so pena que lo hayamos animado a un viaje por entre las estrechas callejuelas."
W. Benjamin, Laberinto & Inframundo.


